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Un barco llamado "VIDA"

  • Foto del escritor: Marisol Salazar Urresta
    Marisol Salazar Urresta
  • 20 jun 2020
  • 2 min de lectura

Quise usar este texto porque definitivamente es una realidad aplicable a cada ser humano, si permitimos que dentro de nosotros pese más lo externo nos hundiremos sin duda alguna, por obvias razones no podemos controlar lo externamente incontrolable. También la usé pensando en la introspección que metafóricamente vendría a ser como un salvavidas, vamos a imaginar que tu vida es ese gran barco que se está ahogando.




Imagina que en tu embarcación llamada "VIDA" se ha originado un inconveniente, un desperfecto que te pone muy vulnerable y en una situación de emergencia, para tomar una decisión debes ver el tamaño del problema es decir ¿qué cantidad de agua ha ingresado en tu barco?, ¿es manejable todavía? ¿Puedes resolverlo porque te has dado cuenta a tiempo de esta filtración o tu embarcación ya está altamente averiada y es inevitable un hundimiento? Si la respuesta es la segunda entonces es momento de enviar una señal Mayday.


No podemos olvidar que tú eres el capitán y debes mantener la calma, es necesario gestionar esta emergencia entonces hay que actuar tarde que temprano pero hay que hacerlo, bajo ningún concepto puede pasar por tu cabeza saltar al agua y correr con suerte, las posibilidades de supervivencia disminuirían considerablemente si te ves obligado(a) a pasar en el agua sin ningún tipo de ayuda para flotar, tu cuerpo se congelaría, etc. En este momento es vital escucharte y analizar con qué recursos cuentas para salir de esta emergencia. La introspección te permitirá hacer un análisis FODA PERSONAL es decir analizar tus fortalezas y debilidades en el aspecto interno y también a qué oportunidades y amenazas te estás exponiendo en esta emergencia.


Si actúas oportunamente, la introspección vendría a ser como una especie de “cubeta de gran capacidad” que te permite evacuar cuando el agua que tienes dentro de la embarcación es manejable y no representa gran problema, seria como un recurso que podemos usar para sacar lo que nos expone a una situación de hundimiento.


Pero si el hundimiento es un hecho, la introspección actuaría como un bote salvavidas que te permite salir a tiempo de algo inevitable. Una vez en el bote salvavidas definitivamente será un poco inseguro debido a su tamaño si lo comparamos con la comodidad de la embarcación anterior a esto sumemos la gran cantidad de agua en nuestro alrededor, esto nos puede hacer sentir muy indefensos pero la paciencia y la calma son clave en este proceso de auto rescate. El optimismo y la esperanza de cada día estar más a salvo de esa vulnerabilidad son idóneos para llegar a tierra firme.


Tarde o temprano llegarás pero en el proceso es necesario liberarte de todo lo que no te permite avanzar, confiar mucho en las altas posibilidades de salir con éxito de este duro momento en el que has sentido que podías hundirte sin marcha atrás.


Por la anterior embarcación "VIDA" que se hundió no te preocupes puedes volver a construirla, y si la lograste rescatar podrás repararla o hacerle modificaciones para que en cualquiera de los casos vuelva a ser un gran medio de navegación. Y tú como capitán de tu nueva VIDA después de tremenda hazaña estarás a la altura de manejarla porque lo harás siendo #SabiamenteFeliz


 
 
 

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