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Te comparto mi proceso...

  • Foto del escritor: Marisol Salazar Urresta
    Marisol Salazar Urresta
  • 16 jun 2020
  • 7 min de lectura

Si te digo que fue un proceso rápido te estaría mintiendo... Pero si te digo que fue difícil también lo haría. Voy a contarte un poco sobre mi experiencia.


En julio del 2012, yo empecé a sentirme Sabiamente Feliz porque iba tomando decisiones conscientes algunas no eran lo que quería pero sí lo que merecía, le puse esa cualidad a mi felicidad porque me alejé de todo lo que no sumaba a la paz que yo necesitaba durante ese tiempo muy reciente a la muerte de mi mamá, decidí alejarme del enamorado que tenía en ese momento, amigos superficiales, gente conflictiva, incluso me forzaron a dejar un emprendimiento y con el tiempo comprendí que era por mi bien hacerlo, iba entendiendo que no es bueno aferrarse a nada ni nadie.


Más de un año después empecé a sanar, hasta enero del 2013 ya había leído libros entre mis favoritos el Manual del Guerrero de la luz de Paulo Coelho, Pensar bien Sentirse bien de Walter Riso, yo adaptaba a mi realidad frases como esta: “Es sabio quien se equivoca y aprende… No el que evita equivocarse”. Sin embargo todavía en mi mente quedaba un sin sabor, un sentimiento de culpa por el “tiempo perdido”, me “victimizaba” en mi mente, esto lo noté porque escribía mis emociones, cuando me sentía mal prefería escribir pero recuerdo que ese año dije no más, yo decido ser la protagonista de mi vida y siempre hay tiempo para corregir lo que no está bien hecho.

En el 2014 se vinieron cambios trascendentales, con el cambio de mi mentalidad empezaron a sucederme grandes cosas, estaba muy motivada, desde ahí ya escribía mis ideas, escuchaba mucho mis pensamientos y comencé a amarme sobre todas las cosas, a analizar lo que me hacía feliz, lo que me ponía triste, entonces fui controlando mis estados de ánimo, había momentos inevitables, como todo en la vida nada es perfecto, tu cambias pero el resto no lo hace y eso a veces era desgastante e incluso desalentador. Pero eso es parte de la vida y hay que aprender a ser tolerantes.

En Agosto del 2015 empecé a experimentar melancolía, justo en el lugar donde yo trabajaba surgió un convenio con una gran Clínica Española en el análisis de este nuevo producto observaba casos de personas que lograron superar enfermedades complicadas entre ellas el cáncer, me venían pensamientos como: Por qué no supe de esto antes… ¿Qué habría pasado si llevaba a mi Mamá a España?…por otro lado justo una de mis tías más cercanas después de haber superado su cáncer con una actitud guerrera que hasta hoy le caracteriza nos daba una noticia lamentable para toda la familia, a mi tío (su esposo) le diagnosticaron un osteosarcoma. Cuando le dije que se haga tratar por esta clínica él estaba muy preocupado y prefería no irse a otro país para no alejarse de su familia.

En ese momento ante mucha impotencia pensaba en todo menos en las razones para ser feliz, sonreía con el fin de mostrar optimismo sin embargo no entendía cómo controlar sentimientos de melancolía, preocupación y tristeza, esto me trajo muchos cuestionamientos y pocas respuestas. Con el tiempo he aprendido que hay que abrazar estos sentimientos, entenderlos no ocultarlos.

En mayo del 2016 me casé con un hombre maravilloso. Mi Papá siempre nos decía: “Si se casan recuerden el 90% de su felicidad depende de la persona que escojan para ser el compañero(a) de su vida”. Muy cierto, muy real porque casarse es aprender a compartir el día a día junto a la persona que amas, una persona que es diferente a ti, que viene con un pasado distinto pero que desde que empiezas a convivir todo influye… En mi caso creo que el éxito de nuestro matrimonio se da en que compartimos algunos valores de vida: el respeto, la lealtad, la honestidad y estamos dispuestos a seguir creciendo juntos, a trabajar en pro de una vida feliz. Entonces en este camino de ser Sabiamente Feliz ya no estaba sola, ahora mi compañero de vida conoce tanto de mí que a veces hasta he realizado mis introspecciones con él, le he enseñado a orar, a pedirle a Dios y a descifrar sus respuesta y lo hemos experimentado juntos… él también me ha enseñado mucho, principalmente a creer más en mí. No es un matrimonio perfecto, es un matrimonio sabiamente feliz.

El 2017 fue un año de agradecimiento, entendamos que no solamente lo bueno es una bendición o una alegría, a veces las pruebas más fuertes nos dejan las mayores bendiciones. Este año mi tío perdió la batalla contra el cáncer, dos meses después mi primo decidió irse sin decirnos adiós. Para el mes de agosto yo iba perdiendo mi paciencia y mi paz, la que tanto me había costado construirla porque se me vinieron problemas que jamás me imaginé que podrían pasar, como dice el dicho: “pasa hasta en las mejores familias”.

En medio de ese escenario oscuro, un día yo estaba en camino a hacerme una ecografia (estaba cumpliendo 22 sems de embarazo) y en una pared había un texto que decía: “No importa el tiempo ni la distancia, siempre te esperaré y con mi oración te cubriré” Isaías, capitulo 4… (no alcance a ver más) en ese momento mientras lo leía con lágrimas en mis ojos sabía que era un mensaje de mi madre recordándome que Dios me protegerá, basta orar y tener paciencia. Ese mismo 21 de agosto de 2017 mi eco en 4D me enseñaba el milagro de la vida, mi hija estaba formada y sana, este momento regresé a mi calma, me recordó que soy una mujer fuerte, que estoy generando vida por tanto soy muy bendecida.

Ese año recibí en noviembre a mi sobrino y pude pasar con mi hermana algunas experiencias, nos regalamos fortaleza, animo y soporte,mi hija seguía en mi vientre pero yo ya me sentía mamá, tuvimos la bendición de compartir un embarazo juntas sin planificarlo y fue un verdadero regalo del cielo.

El 19 de diciembre del 2017 conocí a mi PEDACITO DE CIELO, este día sin duda es uno de mis favoritos, ese día nació en mí un amor diferente, inexplicable, la vida me recordaba que estoy hecha para cosas grandes y que DIOS me ama infinitamente que no importa lo que haya pasado pero yo estaba cerrando este año con un regalo insuperable poder ver, sentir, besar, abrazar y cuidar a mi hija.

Los temas familiares ante tanta dicha se desvanecieron era imposible no ver que la vida nos gritaba ser sabiamente felices y olvidarnos los malos momentos, somos dichosos por tenernos los unos a los otros, este año terminó con aprendizajes maravillosos.

El 2018 me enseñó muchísimo, no me equivocaba ser mamá es maravilloso, si bien es una responsabilidad que va más allá de lo explicable, es una etapa en la cual está bien seguir tu intuición, es tu momento de aprender porque para tu hija/o no habrá mejor mamá/papá que tú. (Dedicaré un página exclusiva para hablar sobre mi experiencia siendo mamá) Volviendo a mi proceso…este año sentí nuevas razones para extrañar a mi Mamá, tenía tantas preguntas y algunas me respondía erróneamente, en mi mente había idealizado una imagen perfecta de mi Mami pero esto no era algo reciente, esa imagen me demandaba perfección no me permitía disfrutar humanamente mi etapa de ser mamá. Recurrí por primera vez en mi vida a una psicóloga y fue la mejor decisión, antes no lo había hecho porque sentía que yo lo manejaba muy bien, pero en esta ocasión era notorio que tenía una herida muy profunda, yo sentía que no había sanado. Hicimos algunas terapias por videoconferencia y una presencial, era inmensa la diferencia, me tocó suspender mis viajes porque se vinieron tiempos complicados en mi economía. No puedo negar que fue difícil tomar esta decisión, pero era necesario hacerlo.

Le pedí a DIOS y a mi madre mucha sabiduría para poder REPARARME SOLA, quitarme ese apego a una imagen errónea, hice muchas introspecciones en las cuales recordaba como era mi mamá conmigo, cuando la memoria no me ayudaba preguntaba a mis tías, a mis hermanas, a mi papá. Veía a mi abuelita y obtenía respuestas. Le escribí muchas cartas a mi Mami, lloré mucho y me permití entender que lastimosamente ya no está físicamente y no lo va a estar ni ahora ni mañana, no fue nada fácil.

El 2019 estuvo marcado por este pensamiento de OSHO: "Una vez que dejamos de ocultar nuestras heridas, incluso ante nosotros mismos, por el contrario, lo sacamos a la luz y al aire libre, la sanación ocurrirá por si sola." liberé mi mente, atesoré mi apego en mi corazón con la imagen real de mi cuidadora, confirmé que el amor de mi madre es un verdadero regalo de DIOS, soy muy bendecida porque gocé de mi madre 24 años y en este tiempo experimenté un amor desmedido, de ese que solo sabe de incondicionalidad.

A la par, ese mismo año el Alzheimer avanzado de mi abuelita materna me enseñaba que todo en la vida es efímero a excepción de los lazos de amor esos sí pueden volverse eternos. Así que esa gran enseñanza me daba una herramienta más en mi proceso de ser Sabiamente Feliz, dar y recibir amor alegra la vida de cualquier persona y nos permite dejar huellas eternas.


Para el 2020 me animé a empezar este blog después de sentir que mi luz alumbra la vida de varias personas algunas me lo han dicho otras lo experimentan y yo lo he notado.



Entonces pensé quiero dejar una huella en quienes lo necesiten, en los que me puedan leer. Es importante aclarar que no se trata de ser perfectos, al contrario, ES APRENDER A CONOCERSE de la forma más humana, ES TOMAR CONSCIENCIA de nuestros pensamientos, acciones y emociones y VERNOS COMO SERES AUTÓNOMOS capaces de construir, destruir y reparar.

Desde que me declaro SABIAMENTE FELIZ dejo de ir por mi vida intentando no equivocarme, reflexiono sobre lo bueno/malo; aciertos/errores, lo lindo/feo, el pasado/presente. No idealizo mi futuro, me concentro en el día a día, lleno mis pensamientos de felicidad y consciencia para atraer una energía positiva, más sabiduría y por ende más felicidad, herramientas que me facilitan cumplir todo lo que me propongo.. Es importante entender este proceso porque no sabemos cuánto tiempo vamos a vivir pero que mejor si ese tiempo es siendo #SabiamenteFeliz.
 
 
 

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