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¿Cómo empecé a Ser Sabiamente Feliz?

  • Foto del escritor: Marisol Salazar Urresta
    Marisol Salazar Urresta
  • 13 jun 2020
  • 2 min de lectura

Cuando nos desconocemos nuestras reacciones son inconscientes esto hace que limitadas veces podamos controlar nuestros estados de ánimo. Seguramente han escuchado que muchas enfermedades empiezan en la mente o que todo está vinculado con las emociones, ¡es muy cierto! todo empieza ahí lo negativo y ventajosamente también lo positivo.

Todo empezó 6 años atrás cuando tomé consciencia de que vivía abrumada y frustrada, gran parte de mi tiempo pasaba peleada con mi vida. Sufrí de acné, gastritis y anemia y no cumplía ni 28 años.

Sufrí mucho por la muerte de mi mamá en el 2011, sentí que se me fue mi vida entera con Ella entonces me ayudaba muchísimo orar, escribir mis sentimientos, leer libros, compartir con gente, divertirme, conversar, reírme, etc. Todo con el fin de aprender a vivir con este dolor. Todo iba bien hasta que en mi maternidad descubrí nuevas razones para extrañar a mi mamá, mi hija tenía 4 meses de nacida y decidí contactar a una psicóloga, no puedo negar que ayudaba mucho el hecho de que yo me venía conociendo, haciendo mis introspecciones por mi cuenta, tenía una acertada idea de lo que sentía, yo la busque con el fin de ayudarme con una profesional porque era notorio que tenía una herida muy profunda, yo sentía que no había sanado.

No me equivocaba eran varias cosas, pero mi psicóloga y yo íbamos entendiendo las consecuencias de un apego a una figura errónea de mi madre. Conforme pasó el tiempo después de su muerte inconscientemente creé en mi mente una imagen perfecta, idealizada por mí, pese a que Ella era una mujer única y un verdadero ángel en la tierra, no era perfecta, era muy humana. Esa imagen errónea generaba mucha ansiedad en mi vida, me demandaba perfección, no me permitía ser flexible conmigo. Era como escuchar en mis pensamientos: “Así no lo habría hecho mi Mami”; “Si mi Mami estuviera viva todo sería diferente”; “Cuando mi Mami vivía” Se dan cuenta era un exceso de pasado, de idealismo y de irrealidad.

Por múltiples razones no pude continuar mis terapias y empecé a repararme sola, ya sabía el gran problema en el que estaba y tenía una idea clara de la solución así que me fui estudiando y me enfoqué en el presente, observé y reflexioné sobre lo que sí pasa diariamente. Mi apego lo atesoré en mi corazón con la imagen real de mi cuidadora porque sé y he sentido que el amor de madre no tiene límites siempre nos cuidarán ya sea en la tierra o en el cielo.

Empecé a hacer mejor mis introspecciones, tomé más consciencia, empecé a escuchar detenidamente mis pensamientos, a escribir mis sentimientos como en un diario, cartas dirigidas a mí, a mi madre, al viento, al coraje, etc. Lograba identificar mis comportamientos y algunos los corregí, otros los ignoré, los mejores los repetía y fui haciéndome muy fuerte emocionalmente, no fría porque esa no es mi esencia y me permití sentir tristeza, dolor, amor, valentía y desapego. Sigo leyendo libros y viendo vídeos de crecimiento personal y espiritual, sigo orando, sigo haciendo mi introspección diariamente, ahora en mi mente me tengo a mí, me veo como una mujer sabia, capaz de construir, destruir y reparar. Me veo #SabiamenteFeliz



 
 
 

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